Tipología de residuos industriales: ¿son todos peligrosos?

No todos los residuos son iguales. Necesitaríamos muchas líneas en nuestro blog para diferenciar los distintos tipos que existen. En este artículo queremos centrarnos en una tipología concreta, la de los residuos industriales. Es importante que dentro de esta categoría diferenciemos entre peligrosos y no peligrosos, ya que sus obligaciones legales en torno a su almacenamiento y eliminación cambian.

Debemos destacar que todos los desechos están regulados. Eso sí, requieren de acciones diferentes en su tratamiento para evitar daños personales o al medio ambiente. Según la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, un residuo industrial es el resultante de los procesos de fabricación, de transformación, de utilización, de consumo, de limpieza o de mantenimiento generados por la actividad industrial, excluidas las emisiones a la atmósfera reguladas en la Ley 34/2007, de 15 de noviembre.

Los residuos se clasifican según su estado físico, es decir, si son sólidos, líquidos o gaseosos. Posteriormente, se subdividen según su procedencia, es decir, si son de origen industrial, agrícola, doméstico, etcétera. Así, los residuos industriales se clasifican en dos grupos diferentes: inertes y peligrosos.

 

«Un residuo industrial es el resultante de los procesos de fabricación, de transformación, de utilización, de consumo, de limpieza o de mantenimiento generados por la actividad industrial»

 

Residuos industriales inertes o no peligrosos

Los inertes son aquellos que por sus características no provocan grandes riesgos para el medio ambiente, la vida animal ni la humana. No precisan de ningún tipo de tratamiento previo a su almacenamiento. Por citar algunos ejemplos, son los escombros, chatarras, cenizas, vidrios, etcétera. Son también popularmente conocidos como residuos no peligrosos. De igual modo, es importante que se gestionen de forma correcta bajo los parámetros legales.

Hay que tener en cuenta que estos desechos sí que pueden provocar daños al medio ambiente si no se gestionan adecuadamente. Y esto podría convertirse en una amenaza potencial para los seres humanos.

Cada tipo tendrá que seguir una correcta eliminación. Tenemos los materiales industriales comunes, como los anticongelantes, polvos de molienda, barro, sustancias químicas no peligrosas, o cenizas. Y algo importante, algunos desechos que se consideran no peligrosos pueden clasificarse como peligrosos en ciertas Comunidades. Es fundamental, por tanto, conocer en profundidad las leyes.

A su vez, podemos también encontrar los desechos electrónicos. Aquí debemos hacer una clasificación muy concreta, ya que algunos de estos sí que son peligrosos. Entre los que son inofensivos destacan el cobre y el oro –los que se incluyen en la fabricación de ordenadores–, piezas de acero recubiertas con zinc, plástico, aluminio o vidrio. Es importante que sepamos que muchos de estos desechos son propensos a reutilizarse.

Existen otros llamados materiales secundarios no peligrosos. Con estos nos referimos a aquellos que han quedado como excedente en los procesos de producción. Y, aunque no son tan valiosos como materia prima, podrían ser muy útiles. Son los casos de la arena de fundición gastada, desechos de la combustión de carbón o materiales de construcción.

 

«Los residuos inertes son aquellos que por sus características no provocan grandes riesgos para el medio ambiente, la vida animal ni la humana, pero deben gestionarse de forma correcta»

 

Residuos industriales peligrosos

Vamos a otro nivel, el de los residuos industriales peligrosos. Son todos aquellos cuya composición puede afectar al medio ambiente, a la vida animal o a la salud de las personas, y por ello es imprescindible que tengan un tratamiento específico según sus características.

Podemos identificarlos debido a su falta de degradabilidad y a la alta persistencia en el lugar de vertido, por sus efectos nocivos acumulativos, la posibilidad de padecer transformaciones biológicas o por su elevado contenido en componentes letales. La producción industrial genera una variedad de residuos peligrosos.

Es clave contar con profesionales que puedan gestionar y administrar los desechos industriales. Uno de los principales errores es que se gestionan de la misma forma o con el mismo método todos los residuos, sin considerar las segmentaciones más adecuadas para cada tipología.

Los desechos peligrosos son materiales dañinos, bien sea en estado líquido o sólido. En consecuencia, resultan perjudiciales para la salud al inhalarse, ingerirlos o tocarlos. La gran mayoría son productos de la industria química y petrolera. Veamos algunos ejemplos más concretos.

 

«Podemos identificar los residuos industriales peligrosos debido a su falta de degradabilidad y a la alta persistencia en el lugar de vertido, por sus efectos nocivos acumulativos, la posibilidad de padecer transformaciones biológicas o por su elevado contenido en componentes letales»

 

Empecemos por los residuos químicos, resultado de actividades de procesamiento. Hay que prestar mucha atención a esta tipología, ya que han de eliminarse con sumo cuidado. En contacto con otras sustancias o materiales o expuestos a ciertas temperaturas, pueden reaccionar produciendo problemas diversos. Imagina un residuo químico inflamable, que pueda provocar un incendio si se encuentra en un lugar con alta temperatura.

Este tipo de desechos o bien son directamente sustancias químicas o resultan de la descomposición de productos químicos. Pueden tener su origen en fertilizantes y plaguicidas, medicamentos, tintes o pinturas, productos de limpieza o combustibles, por citar algunos ejemplos.

Pasamos a los desechos tóxicos que ponen en riesgo la vida humana al ser capaces de causar la muerte y también defectos genéticos en el nacimiento de seres vivos. También son reconocidos por ser capaces de contaminar ecosistemas completos. Por ejemplo, ríos, lagos, mares y otros cuerpos de agua. Entre los más perjudiciales se encuentran los hidrocarburos y derivados del petróleo.

Finalmente están los residuos sólidos, que generalmente corresponden a todo el excedente que ha quedado tras el proceso de fabricación y embalaje. Por ejemplo, cartón, plástico, espuma, metal o papel. La diferencia fundamental con otros residuos es que estos ocupan un gran volumen, por lo que su gestión ha de cumplir con ciertos requisitos.

Una correcta clasificación y separación de los residuos es imprescindible, ya que todos los tipos de residuos industriales se consideran un problema para el área circundante. Eso sí, su impacto ambiental podría ser mayor si no se toman las medidas adecuadas.

 

En CONGEO estamos especializados en la gestión de los recursos naturales relacionados con la geología, los minerales, los suelos y las aguas. Proporcionamos servicios de consultoría estratégica y asesoría técnica ambiental específicamente en lo concerniente a la interacción entre la tierra y el agua, aportando soluciones en gestión de aguas, tierras y residuos mineros.

 

Imagen superior: Radowan Nakif Rehan – Unsplash

Leave A Reply