Restauración ecológica: tipología y fases

Cuando nos encontramos con ecosistemas que han sido degradados, dañados o destruidos necesitamos aplicar una serie de procesos para permitir su recuperación. Es lo que se denomina «restauración ecológica», según la Sociedad Ecológica de Restauración (SER). De forma práctica, en este concepto nos encontramos con técnicas y metodologías que permiten el análisis y mejora de los ecosistemas. A lo largo de las siguientes líneas vamos a hablar de esta restauración, su tipología y fases.

¿Para qué sirve la restauración ecológica? Digamos que podemos dividir su utilidad en cuatro puntos principales. Echemos un vistazo a lo que nos cuenta el blog Ecología Verde:

  • Mantener el buen funcionamiento de los ecosistemas, la conservación de la biodiversidad y la gestión sostenible de los mismos.
  • Mejorar los aspectos físicos, socioeconómicos y culturales relacionados con la protección de los ecosistemas.
  • Fomentar las relaciones positivas y evolutivas entre los seres humanos y los paisajes que habita.
  • Prevenir los efectos de factores climáticos adversos como la erosión y las inundaciones, así como garantizar la estabilidad de los suelos como sustratos y el mantenimiento de los sistemas hidrológicos.

Una vez que somos conscientes de su utilidad, vamos a dar un pasito más para hablar sobre el proceso en sí de la restauración ecológica centrándonos en sus fases. Antes de empezar es importante tener claro que la restauración de un sistema debería realizarse en aquellos casos en que la alteración ha llegado a tal punto que el ecosistema no puede continuar su proceso natural de autoorganización.

Desafortunadamente muchos proyectos de restauración actúan sin determinar previamente las causas que impiden la recuperación natural. La restauración aborda un amplio rango de disciplinas como ecología, hidrobiología, hidrología e hidráulica, geomorfología, ingeniería… y es muy importante que en la planificación e implementación del proyecto participen personas con experiencia en dichas disciplinas. Es necesario, por tanto, que los proyectos de restauración ecológica sean desarrollados por equipos interdisciplinares.

 

«La restauración de un sistema debería realizarse en aquellos casos en que la alteración ha llegado a tal punto que el ecosistema no puede continuar su proceso natural de autoorganización»

 

Según el Manual de restauración de humedales mediterráneos publicado por la Junta de Andalucía, «puesto que cada ecosistema tiene unas características propias, los proyectos de restauración deben contemplar cada uno de los aspectos que intervienen en su funcionamiento y dinámica natural».

 

Pasos a seguir en un proyecto de restauración:

  • Estudios preliminares
  • Identificación de las causas de la degradación
  • Definición de las condiciones de referencia
  • Evaluación de las funciones del humedal
  • Desarrollo de objetivos
  • Selección de técnicas y alternativas para revertir los problemas identificados
  • Plan de monitorización de las actuaciones realizadas
  • Seguimiento a largo plazo

 

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la vocación ecológica del espacio alterado, que puede ser diferente a la que tenía antes de la actividad humana y, en muchos casos, es una oportunidad para rehabilitar con hábitats de interés, propios de la zona biogeográfica, pero escasos en el entorno.

Para abordar un proyecto de restauración desde un planteamiento integrado es necesario que en su elaboración se haya adoptado el concepto de gestión adaptativa. Al igual que un proyecto de restauración, la gestión adaptativa es un programa de diseño, implementación, seguimiento, aprendizaje y ajuste periódico de las formas de intervención en función de los objetivos definidos. Tanto los objetivos como las formas de manejo pueden cambiar en el tiempo.

Finalizamos exponiendo los tipos de restauración ecológica más populares que existen según su finalidad. Empezamos con la remediación, que permite la limpieza de ecosistemas que han sufrido la descarga de sustancias contaminantes. Esta se suele hacer con técnicas como la fitorremediación, por ejemplo. Seguimos con la reclamación, que consiste en dar un nuevo uso al ecosistema para una actividad concreta, social y medioambientalmente aceptable. También está la reforestación, con la que se restablecen bosques u otro tipo de vegetación tras haber sido eliminados. Y finalizamos con la facilitación, con la que se promueve el desarrollo de otras especies.

 

Recuerda que en Congeo estamos para ayudarte. Somos una consultoría estratégica en geología y medioambiente. Solucionamos tus trámites ambientales y te asesoramos en lo que necesites, como en la puesta en marcha de proyectos de restauración y remediación ambiental.

 

Photo by OCG Saving The Ocean on Unsplash

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