La minería urbana: qué es y como practicarla

¿Podrías decir de memoria cuántos teléfonos móviles, ordenadores, tabletas y demás aparatos electrónicos has tenido en toda tu vida? ¿Y qué has hecho con los dispositivos que se quedaban viejos o en desuso? Aquí es donde entra en juego el concepto de minería urbana, o lo que es lo mismo, el reciclaje de aparatos eléctricos y electrónicos (AEE), poniendo el foco en los componentes de su interior. Y de eso te vamos a hablar en las siguientes líneas.

Estos aparatos eléctricos y electrónicos están fabricados con materias primas finitas. Por lo tanto, cada vez son más difíciles de encontrar. Para que nos hagamos una idea más precisa, uno de nuestros móviles modernos puede incorporar treinta elementos diferentes como el estaño (Sn), el tántalo (Ta), el wolframio (W) y el oro (Au). Otros dispositivos usados en nuestro día a día pueden contener hasta sesenta elementos de la tabla periódica como el cobre, el hierro e incluso el oro y la plata. Datos preocupantes si tenemos en cuenta que solo en la Unión Europea se cambian cada mes diez millones de teléfonos inteligentes.

La producción mundial de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) alcanzó la cifra de 44,7 millones de toneladas en el 2017 y se espera alcanzar en 2021 la cantidad de cincuenta y dos millones de toneladas. En la Comunidad de Madrid, la producción per cápita es de 4,75 kg/año.

 

Orígenes de la minería urbana

Pongámonos con los antecedentes. El concepto de minería urbana nació en Japón allá por los años ochenta. ¿Su objetivo? Recuperar materiales de los residuos electrónicos generados por la población. Este término ha ganado popularidad en los últimos años a la par que el uso de estos dispositivos.

Ya en el siglo XVII –durante la revolución científica– se fabricaban máquinas industriales como los digestores de vapor con hierro carbono y calcio. La sociedad ha ido avanzando y el uso de más elementos de la tabla periódica también. En el siglo XVIII se introdujeron el estaño, el wolframio, el cobre y también el manganeso y el plomo. En nuestros días se usa casi la totalidad de los elementos de la famosa tabla.

La mentalidad de usar y tirar debe erradicarse para apostar por la economía circular, y en ese sentido la reutilización es una de sus principales bazas. Hay que tener en cuenta que más de cinco mil doscientos millones de personas han usado un teléfono móvil en el año 2020 según el informe elaborado por We Are Social y Hootsuite a fecha de enero de 2021.

 

«Esperamos que estés aún más concienciado sobre la necesidad de apostar por la minería urbana y que colaboremos así todos con el desarrollo y el cuidado de un mundo más sostenible»

 

 

Beneficios de la minería urbana

Partimos entonces del principio de que aprovechar los materiales presentes en móviles, ordenadores, televisores o cualquier aparato de consumo es más efectivo y respetuoso con el medio ambiente que extraerlos bajo tierra. Veámoslo con datos.

Según la Oficina Internacional del Reciclaje, reciclar chatarra de acero permite ahorrar un setenta y cinco por ciento en consumo energético si lo comparamos con el procesado del mineral de hierro. En el caso del cobre el ahorro es todavía mayor, de hasta el ochenta y cinco por ciento. En términos económicos, se calcula que en una tonelada de residuos electrónicos se encuentran unas concentraciones de materiales cincuenta veces superiores a las que se puede extraer de una mina. Dato espectacular.

Como curiosidad, Japón, país donde nació el concepto de minería urbana, han decidido que las cinco mil medallas que se utilizarán en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio estén creadas con oro, plata y bronce recuperados de residuos electrónicos.

 

Los metales de la minería urbana

Los minerales que podemos encontrarnos en los RAEE son muy valiosos. Por ejemplo, en una placa de circuito impreso el contenido de plata (Ag) es de tres mil trescientos gramos/tonelada y el de oro de ochenta g/t. Otros elementos más valiosos aún, como el galio (Ga) y el paladio (Pd), presentan concentraciones de treinta y cinco g/t y veintiocho mg/kg, respectivamente, según Retema.

Se estima que cada año se producen en todo el mundo unos tres millones de toneladas de circuitos impresos. En estos también se encuentra el tántalo (Ta), que forma parte de los capacitores o condensadores eléctricos y que también se puede recuperar. El contenido en tántalo en un capacitador EcSETCs es del orden de entre el cuarenta y el cuarenta y dos por ciento de su peso.

Por otro lado, según la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) de Estados Unidos, por cada millón de teléfonos móviles reciclados se pueden extraer treinta y cuatro kilos de oro.

 

«La minería urbana tiene una relación directa con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en concreto con el ODS 12, que habla de la necesidad de garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles y de evitar el desabastecimiento de determinadas materias primas en el mundo»

 

Cómo llevar a cabo la minería urbana

¿Y cómo o qué hacemos para extraer estos materiales de forma eficiente? Es importante llevar a cabo un proceso de recogida selectiva. Los aparatos eléctricos y electrónicos han de reciclarse de forma correcta en un punto limpio como los que posee la Fundación ECOLEC, así como cualquier establecimiento donde compremos un nuevo aparato.

Todo queda muy bien explicado en el RD 110/2015 sobre Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos. Según el texto publicado en BOE, entre otras opciones, el usuario dispone del punto de venta cercano a su domicilio. Los distribuidores tienen la obligación de recoger el RAEE, con independencia de la superficie de la zona de venta, cuando los usuarios adquieran un nuevo AEE doméstico equivalente al que se entrega. Es lo que se denomina uno por uno. El proceso se realiza así porque en muchas ocasiones son residuos muy contaminantes y pueden suponer un grave peligro para el medio ambiente.

Finalmente, destacamos que la minería urbana tiene una relación directa con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y de forma más concreta con el ODS 12, que habla de la necesidad de garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles y de evitar el desabastecimiento de determinadas materias primas en el mundo.

 

¿Qué te ha parecido el artículo? Esperamos que estés aún más concienciado sobre la necesidad de apostar por la minería urbana y que colaboremos así todos con el desarrollo y el cuidado de un mundo más sostenible.

 

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