La importancia de las renovables para la sostenibilidad ambiental

Estamos acostumbrados a hablar de las energías renovables. Copan multitud de titulares y en muchos casos hablando del futuro o de un mundo mejor. Y sí, indudablemente han de formar parte de un mundo mejor, más sostenible, aunque no en el futuro. Ya es tarde y deben ser presente. ¿Cuánto sabes sobre energías renovables? ¿Son realmente tan importantes para la sostenibilidad ambiental? Sigue leyendo, que empezamos.

Vayamos a lo básico, recordando qué son las energías renovables. Son un tipo de energías naturales, inagotables, limpias, con potencial de regeneración y que tienen un menor impacto sobre el medio ambiente que las energías convencionales. Se obtienen de los recursos de la naturaleza como el sol, el aire, el agua, la lluvia, los ríos, el calor de la tierra, la materia orgánica, entre otros.

Su principal alternativa es el uso de los combustibles fósiles, la energía más utilizada en la actualidad. Las renovables se diferencian de estas en su diversidad, abundancia y potencial de aprovechamiento en cualquier parte del planeta, pero sobre todo en que no producen gases de efecto invernadero ni emisiones contaminantes. Esto último es especialmente relevante, porque son los causantes del conocido cambio climático.

 

«Son energías naturales, inagotables, limpias, con potencial de regeneración y que tienen un menor impacto sobre el medio ambiente que las energías convencionales. Se obtienen de los recursos de la naturaleza como el sol, el aire, el agua, la lluvia, los ríos, el calor de la tierra, la materia orgánica»

 

Hay que ser claros. El uso de las energías no renovables está produciendo un agotamiento de los recursos naturales, algunos de los cuales tardan mucho en regenerarse, y otros no vuelven a producirse jamás. Por lo que la búsqueda de energías alternativas se convierte en una tarea complicada pero obligatoria que nos impone la naturaleza, pensando siempre en que esta preserve el medioambiente, reduzca el efecto invernadero y por consiguiente frene el el cambio climático.

Por suerte, el crecimiento de las energías renovables es imparable, como queda reflejado en las estadísticas aportadas anualmente por la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Las previsiones de este organismo dicen que la participación de las renovables en el suministro eléctrico global pasará del 26 por ciento en 2018 al 44 por ciento en 2040, y proporcionarán dos tercios del incremento de demanda eléctrica registrado en ese periodo, principalmente a través de las tecnologías eólica y fotovoltaica.

Las energías renovables se dividen principalmente en:

  • Energía eólica: se obtiene principalmente del viento por las corrientes del aire.
  • Energía solar: se obtiene principalmente de la luz y calor del sol mediante paneles solares.
  • Energía hidráulica: se obtiene de las corrientes de agua, convirtiéndose en energía cinética y eléctrica por las centrales hidroeléctricas.
  • Energía geotérmica: se obtiene del calor de la tierra.

 

Y entre sus principales ventajas o beneficios podemos citar muchos. Por ejemplo, que cuidan y conservan tanto el medio ambiente como sus recursos naturales en mayor medida que lo hacen las convencionales. Que reducen y combaten los principales problemas ambientales del planeta. También que fomentan la eficiencia energética, generan empleo, fortalecen el desarrollo económico y promueven una mejor calidad de vida.

Queda bastante claro que la energía renovable es una fuente de energía natural, o limpia, casi inagotable. Sin embargo, es obvio que no se ha tenido en cuenta su importancia para crear soluciones ambientales, mejoras económicas y cambios sociales.

 

«Las energías renovables reducen y combaten los principales problemas ambientales del planeta. También que fomentan la eficiencia energética, generan empleo, fortalecen el desarrollo económico y promueven una mejor calidad de vida»

 

¿Y qué hay de los mitos que rodean a las renovables? Porque no es oro todo lo que reluce, ¿o sí? Los principales mitos que se vinculan con estas energías son que por un lado aumentarán los precios de la electricidad y, por otro, que no son suficientes, por lo que no podrán suministrar la energía necesaria para el abastecimiento mundial.

La realidad puede llegar a ser muy distinta si nos lo proponemos, ya que muchas de ellas utilizan recursos que abundan en todo el planeta, es posible adaptar esa disponibilidad de recursos a cada zona geográfica y genera una energía más barata y asequible para todos. Además, actualmente sus costes evolucionan a la baja de forma sostenida, mientras que la tendencia general de costes de los combustibles fósiles es la opuesta, al margen de su volatilidad coyuntural.

La apuesta total por las energías renovables no solo es la opción más segura para el planeta, sino también para la economía. Según Greenpeace, «un modelo basado mayoritariamente en energías renovables y ahorro energético crearía más puestos de trabajo y disminuiría la factura energética en un 34 por ciento con respecto a 2012, todo esto se conseguiría para el año 2030».

La energía sostenible es fundamental para el planeta. Respondiendo a la pregunta inicial con la que abríamos el texto, ¿son realmente tan importantes para la sostenibilidad ambiental? La respuesta es evidente, y no solo para el medio ambiente. Son importantes para el desarrollo en general de la vida. Además, actualmente hay opciones como la energía eólica y solar que han experimentado un enorme avance tecnológico y una reducción radical en los costes de implantación.

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