La importancia de la sostenibilidad o sustentabilidad

¿Cuántas veces habrás escuchado el término sostenible o sustentable? Seguro que muchas más que las que recuerdas. Un concepto por el que todos debemos apostar y que sería un buen propósito para el 2021. A lo largo de estas líneas vamos a hacer una reflexión sobre la importancia que tiene lo sostenible para la humanidad y el planeta.

Primero hagamos un recorrido histórico por el término en sí. Es importante precisar que el desarrollo sostenible o sustentable está aún en construcción, como bien indica Plinio Zarta Ávila, de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca (Colombia) y autor del artículo La sustentabilidad o sostenibilidad: un concepto poderoso para la humanidad, publicado en Tabula Rasa, núm. 28, 2018.

Todos los expertos coinciden en que los antecedentes se remontan a los años 50 del siglo XX. Por aquel entonces empiezan a florecer las preocupaciones en torno al medio ambiente y los daños causados por la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, oficialmente nace el concepto en 1987 cuando Gro Harlem Brundtland, doctora y ministra de Medio Ambiente de Suecia, presenta el informe Nuestro Futuro Común –también conocido como Informe Brundtland– en la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (CMMAD) de las Naciones Unidas. «Desarrollo sustentable es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades», cita Brundtland en su informe (CMMAD, 1987:24).

En el artículo de Plinio Zarta se explica que la definición de la palabra sustentable involucra diversos aspectos muy importantes, entre los cuales se pueden contemplar:

  • La sustentabilidad tiene que ver con lo finito y delimitado del planeta, así como con la escasez de los recursos de la tierra.
  • Con el crecimiento exponencial de su población.
  • Con la producción limpia, tanto de la industria como de la agricultura.
  • Con la contaminación y el agotamiento de los recursos naturales.

 

Por otro lado, podemos entender que el desarrollo sustentable se basa en tres ejes analíticos:

  1. Un desarrollo que tome en cuenta la satisfacción de las necesidades de las generaciones presentes.

En este punto se puede hacer hincapié en la necesidad de crear instituciones políticas que permitan reducir la exclusión social y reorganizar la vida cotidiana y la reproducción social abordando aspectos como el patrón demográfico, la equidad social o una nueva cultura de vida.

  1. Un desarrollo respetuoso con el medio ambiente.

Como no puede ser de otra forma, el desarrollo en ningún caso puede degradar el medio ambiente biofísico ni agotar los recursos naturales. Aquí surge la reflexión necesaria sobre cómo se pueden compaginar las necesidades y aspiraciones de las sociedades humanas con el mantenimiento de la integridad de los sistemas naturales. Porque el deterioro de la naturaleza debido a las actividades de los seres humanos depende de los estilos de desarrollo, el modo de vida y las condiciones del entorno.

  1. Un desarrollo que no sacrifique los derechos de las generaciones futuras.

Es complicado conocer con exactitud qué necesidades tendrán esas generaciones no nacidas, pero lo importante es modificar la noción de desarrollo entendida como el crecimiento material progresivo. Es más apropiado desarrollar una visión más amplia, compleja y holística en la que tenga protagonismo el cuidado al medio ambiente.

 

Es precisamente en este último punto donde surge ese concepto de desarrollo sostenible trazando sus líneas de actuación en cinco dimensiones, a saber: la económica, la ambiental, la social, la política y la cultural. ¿Y qué podemos encontrarnos en esas dimensiones? Temas como la equidad, las oportunidades de empleo, el acceso a bienes de producción, los impactos ambientales, el gasto social, la igualdad de género, el buen gobierno, una sociedad civil activa en términos de participación social, etcétera.

«La sustentabilidad es un concepto integrador valioso, por cuanto se adapta a cualquier lugar geográfico que se esté analizando, se adecua a los diferentes objetivos que se estén considerando, tiene en cuenta las presentes y futuras generaciones, pero sobre todo retoma la necesidad nuevamente de concebir al hombre como parte integrante de la biosfera», explica Zarta.

 

Sustentable o sostenible, ¿realmente hay diferencias?

Volviendo al artículo de Plinio Zarta, vemos como todo este concepto se ha visto usado en demasía por numerosos entornos, sobre todo el marketing futurista. Hoy en día todo es sostenible. El autor prefiere usar el término sustentable porque «incluye conceptos que interrelacionan aristas muy importantes que preocupan a todos los seres de la tierra, como quiera que tienen que ver con la vida humana, principio y esencia del ser, guardando relación con el presente y futuro del planeta Tierra y su interacción con ella».

Por un lado, el concepto de sustentabilidad facilita entender que estamos ante un mundo con recursos naturales escasos y necesidades ilimitadas, una población siempre creciente, un desarrollo económico que ha venido dándose con base en tecnologías ya obsoletas. Y por otro, el término tiene una visión en la que el tiempo es protagonista. Lo sustentable también está relacionado con una dimensión temporal, vinculando la correlación entre los hombres con el tiempo y la existencia de problemas para las generaciones futuras.

¿Hay entonces diferencias entre lo sostenible y lo sustentable? La realidad es que los autores tampoco se ponen muy de acuerdo. Algunos como Jorge Riechmann (1995) creen que se debe a la diferente traducción del término inglés sustainable development al español. Triunfando en España el desarrollo sostenible y en América Latina el sustentable.

Otros, sin embargo, se refieren con el concepto sustentabilidad a aquello que puede sostenerse o sustentarse por sí mismo y con razones propias, mientras que usan sostenibilidad para referirse a algo que puede mantenerse por sí mismo gracias a que las condiciones económicas, sociales o ambientales lo permiten, sin afectar los recursos.

Sea sustentable o sostenible, en Congeo tenemos claro que uno de nuestros deseos para el 2021 recaerá en pedir que este tipo de desarrollo sea mucho más que un objetivo. Que cuidemos el planeta en el que vivimos y que afrontemos los retos que están por llegar pensando en la naturaleza y las generaciones futuras.

Puedes leer el artículo completo de Plinio Zarta Ávila en este enlace.

 

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