La gestión sostenible del agua

¿Sabías que España es el tercer país de Europa con mayor estrés hídrico? El riesgo de desertificación alcanza al setenta por ciento del territorio y unos veintisiete millones de españoles podrían sufrir escasez de agua para el año 2050, según fuentes gubernamentales.

Se habla de estrés hídrico cuando la demanda de agua es más alta que la cantidad disponible durante un periodo determinado o cuando su uso se ve restringido por su baja calidad. Según iagua, el indicador 6.4.2. de los Objetivos de Desarrollo Sostenible hace referencia al Nivel de estrés hídrico, que es la extracción de agua dulce en proporción a los recursos de agua dulce disponibles. Es decir, es la razón entre el total de agua dulce extraída por los principales sectores económicos y el total de recursos hídricos renovables, teniendo en cuenta las necesidades ambientales de agua.

En concreto, la Meta 6.4. propone «de aquí a 2030, aumentar considerablemente el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua y reducir considerablemente el número de personas que sufren falta de agua».

Parece evidente que la gestión del agua de forma sostenible, así como la conservación de este bien, es algo primordial. Según el Informe sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo, elaborado por Naciones Unidas, el uso del agua ha aumentado en todo el mundo a un ritmo del uno por ciento anual desde el año 1980, impulsado por el crecimiento de la población y el desarrollo socioeconómico.

 

«El riesgo de desertificación alcanza al setenta por ciento del territorio y unos veintisiete millones de españoles podrían sufrir escasez de agua para el año 2050, según fuentes gubernamentales»

 

Además, se estima que la demanda mundial de agua siga aumentando a un ritmo similar hasta 2050, lo que representa un aumento del veinte al treinta por ciento por encima del nivel actual de uso de agua. La ONU indica que la agricultura está detrás del sesenta y nueve por ciento de las extracciones de agua dulce en el mundo. La industria, incluida la producción de energía, supone un 19 por ciento y los hogares un doce por ciento.

El agua es un recurso renovable, pero no significa que sea ilimitado. Por ejemplo, del total de agua que hay en el planeta solo el 2,5 por ciento es potable. Estamos, por lo tanto, ante un recurso natural escaso, ya que las reservas de agua dulce en la Tierra son escasas, y abusar de ellas significa poder perderlas.

¿Hay solución? La conservación y preservación del agua es clave. De forma evidente, lo principal es el fomento del consumo sostenible, además de impulsar las energías renovables, mejorar los procesos productivos e incluso utilizar agua reciclada. Además, las empresas deben incluir en sus planes de sostenibilidad la gestión del agua en diversas formas.

Por ejemplo, desarrollar tecnologías más limpias, que disminuyan la cantidad de agua necesaria en los procesos o que permitan su depuración o reutilización; la utilización de agua no potable o residual en determinados procesos, para disminuir el consumo; la eliminación de químicos y sustancias contaminantes que dificulten la recuperación del agua a posteriori; o la implantación de buenas prácticas ambientales y de proyectos de cooperación, para que los miembros y trabajadores de las empresas puedan aplicar tanto en su ámbito laboral como doméstico.

Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el sistema español de gestión del agua, para garantizar una adecuada gestión sostenible de agua, se apoya en lo que se ha venido a denominar la gestión integrada de recursos hídricos (GIRH). La GIRH es la manera de promover el manejo y el desarrollo coordinado del agua, la tierra y los recursos relacionados, con el fin de maximizar el bienestar social y económico resultante de manera equitativa, sin comprometer la sustentabilidad de los ecosistemas vitales.

 

«Es esencial el fomento del consumo sostenible, además de impulsar las energías renovables, mejorar los procesos productivos e incluso utilizar agua reciclada. Además, las empresas deben incluir en sus planes de sostenibilidad la gestión del agua en diversas formas»

 

El sistema español combina las medidas de gestión de la demanda con las de gestión de la oferta, poniendo el acento en el uso eficiente y sostenible del recurso para garantizar el suministro para todos los usos, en todas las partes del territorio, y de forma respetuosa con el medio ambiente.

El agua en España es un bien público y se encuadra dentro de lo que se denomina dominio público hidráulico. Por ello, el acceso al agua está regulado por una ley que determina qué usos son de libre acceso y qué utilización debe ser obtenida mediante algún tipo de autorización o licencia.

Un aspecto fundamental en la gestión del agua es la vigilancia, seguimiento y control de los niveles de cantidad y calidad de las aguas, con redes informatizadas con datos en tiempo real como el SAIH (sistema automático de información hidrológica), para la prevención  y gestión de avenidas, o el SAICA (sistema automático de información de calidad de las aguas), para la alerta y medición de la calidad de las aguas.

Desde CONGEO apostamos siempre por un uso responsable de los recursos naturales. Como consultoría estratégica y asesoría ambiental estaremos encantados en ayudar a tu empresa en la gestión eficiente del agua. Recuerda que estudiamos la tierra y el agua, su interrelación, y asesoramos para el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, así como para minimizar y remediar los impactos de las actividades humanas.

 

Foto: Marko Blazevic – Unsplash

 

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