El concepto de ‘Ecovoltaica’ y su futuro para la sostenibilidad mundial

Allá por el año 2015, la Organización de Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible. «Una oportunidad para que los países y sus sociedades emprendan un nuevo camino con el que mejorar la vida de todos, sin dejar a nadie atrás», citan en su web oficial. Entre sus 17 objetivos de Desarrollo sostenible, los conocidos como ODS, destacan los relacionados con la defensa del medio ambiente.

En este aspecto cobra especial relevancia la energía. La tan masticada y comentada transición energética parece que llegará más pronto que tarde. Más aún cuando son muchos los países que se han marcado 2030 para limpiarse de la energía procedente de fuentes contaminantes.

Además, la Unión Europea ha marcado unos objetivos ambiciosos para el año 2050 con la idea de impulsar esta transición. La Comisión Europea aboga por una Europa climáticamente neutra de aquí a 2050. Estos objetivos se pueden conseguir «mediante la inversión en soluciones tecnológicas realistas, la capacitación de los ciudadanos y la armonización de la acción en ámbitos clave como la política industrial, la financiación o la investigación, garantizando al mismo tiempo la justicia social para una transición justa», citan fuentes oficiales.

La tecnología fotovoltaica es uno de los elementos más disruptivos en esta carrera energética. Es una de las renovables más eficientes y está en un buen momento con un crecimiento importante. La continua apuesta por la innovación de este sector ha permitido transformar la industria solar, reduciendo costes y mejorando la eficiencia de los paneles solares.

En España la media es de dos mil quinientas horas de sol anuales, lo que favorece al desarrollo de esta energía limpia. Posiblemente la más competitiva de las renovables y, ¿por qué no?, con beneficios ambientales importantes, por ejemplo la reducción de emisiones de efecto invernadero, no generar ruidos ni olores y no contaminar el aire.

No es de extrañar que sea cada vez más habitual ver placas solares en tejados y suelos  de viviendas e industrias. La demanda del autoconsumo se disparó gracias a la regulación aprobada en 2019, cuando se derogó el conocido como impuesto al sol. Hablamos de una instalación económicamente viable con unos precios que han caído un ochenta por ciento en una década.

Es importante recalcar que el 66,5 por ciento de los españoles vive en edificios y que es complicado, por no decir imposible, construir 37 GW de fotovoltaica para 2030 –lo establecido en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC)– únicamente con proyectos de autoconsumo. Aunque todo sume, es vital contar con plantas solares.

 

«Las plantas solares pueden contribuir a preservar la biodiversidad mediante su conversión en reservas integrales de la naturaleza. ¿Cómo se puede hacer esto? Por ejemplo, la instalación de nidales, hoteles de insectos, charcas, lagunas para anfibios o vallados vegetales que permitan el paso de aves»

 

La construcción de plantas solares

Aquí llega un pequeño problema: el supuesto impacto que grandes proyectos de renovables como los fotovoltaicos tienen en su entorno tanto desde el punto de vista visual como desde el medioambiental. También son muchos los que ponen en duda su contribución a la economía de las comunidades locales.

En este punto entra en juego el concepto de Ecovoltaica. ¿Qué es? Es aquella actividad que respeta la biodiversidad, favorece la economía circular y rural y se compromete con el desarrollo social y local. Sin lugar a dudas, las plantas solares pueden convivir perfectamente con el ecosistema en el que se construyen permitiendo que la vegetación autóctona crezca, que la fauna pueda estar presente en la zona, o incluso son compatibles con actividades agrícolas y de ganadería.

Estas se diseñan y configuran desde el principio para estar situadas en lugares que no afecten de manera negativa al paisaje ni a las especies. Todo con un procedimiento que garantiza que se construyan y operen de manera sostenible, preservando el equilibrio medioambiental, ecológico y social de las zonas donde se instalen. Y, por supuesto, con una evaluación de impacto ambiental previa.

En España el proceso de tramitación es absolutamente garantista. Si el proyecto consigue la autorización se ofrecen garantías suficientes de ser totalmente sostenible desde el punto de vista medioambiental, social y económico. Destacamos que el proceso de tramitación es muy riguroso.

¿Pueden convivir las plantas solares con el ecosistema en el que se construyan? Indudablemente sí. La vegetación autóctona no tiene que sufrir y la fauna puede estar presente. Incluso las plantas pueden ser compatibles con actividades agrícolas y de ganadería. ¿La clave? Una adecuada configuración de la instalación.

Lo cierto es que la energía solar puede adaptarse a casi todos los tipos de terreno. La instalación se suele realizar mediante soportes directos y los paneles se distribuyen en finas con una separación. Esta permite que entre la luz y llegue al suelo, manteniendo una capa de vegetación bajo los paneles y permitiendo que la actividad biológica en el suelo continúe.

Así, en los entornos en los que se construyen, las plantas solares suponen una oportunidad para recuperar fauna y flora, ya que se rodean de especies arbóreas autóctonas que aportan refugio y alimentación a la fauna silvestre. A su vez, se suelen instalar recursos que sirven para proteger y fomentar la recuperación del espacio. Se puede apreciar un ejemplo en la planta de Totana, Murcia, que cuenta con un corredor ecológico y fomenta la actividad ganadera y la apicultura logrando un equilibrio perfecto.

La Unión Española Fotovoltaica defiende que las plantas solares pueden contribuir a preservar la biodiversidad mediante su conversión en reservas integrales de la naturaleza. ¿Cómo se puede hacer esto? Hay muchas medidas. Por ejemplo, la instalación de nidales, hoteles de insectos, charcas, lagunas para anfibios o vallados vegetales que permitan el paso de aves y otros animales evitando la fragmentación del hábitat.

Finalmente, y siguiendo con lo que representa el concepto de ecovoltaica, la construcción de plantas solares es una oportunidad para el desarrollo económico, laboral y social de la zona en la que se instalan. Entre el sesenta y el setenta por ciento de la inversión en una planta fotovoltaica se destina a equipamientos y trabajos cuya procedencia debe ser local.

De forma más concreta, hablamos de seguidores solares, cableado, inversores, obra civil, ingeniería, transformadores, subestaciones eléctricas, personal de montaje y operación y mantenimiento, etcétera.

En CONGEO somos especialistas en la solución de trámites ambientales y en la reducción de la huella ambiental. Si necesitas asesoramiento no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo de expertos.

 

Photo by Andreas Gücklhorn on Unsplash

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