El agua y el cambio climático

¿Y tú cuánto sabes de cambio climático? Lo cierto es que por diferentes medios llevamos años escuchando y leyendo cosas en referencia al cambio climático, pero no muchos profundizan en el asunto. ¿Sabías que el agua es el medio principal por el que se pueden percibir los efectos de este fenómeno? No lo contamos nosotros, lo dice la prestigiosa Fundación Aquae. Por eso a lo largo de las siguientes líneas vamos a bucear en el concepto de cambio climático y, como no puede ser de otro modo, en su relación con el agua. ¡Acompáñanos!

Por todos es sabida la importancia que tiene el agua en la salud y la vida del planeta, ¿verdad? Si alteramos su ciclo natural, toda la vida –sí, también la tuya– se verá afectada. Es fundamental que conozcamos los tipos de efectos que puede producir el cambio climático sobre el agua para poder combatirlos. Protegiendo el agua protegemos nuestra vida.

Los seres humanos dependemos del agua para beber, pero también para sectores tan necesarios como la agricultura y la ganadería. A su vez, es imprescindible para la sostenibilidad y supervivencia de numerosas especies y ecosistemas. Profundizando un poquito más, nos damos cuenta de que esas masas tan enormes de agua que llamamos océanos son grandes sumideros de dióxido de carbono, por lo que ayudan a modular las emisiones hacia la atmósfera y mantienen las temperaturas globales en el equilibrio necesario para hacer posible la vida de todos los seres vivos.

 

Fuente: www.fundacionaquae.org

 

SI miramos esa infografía de Fundación Aquae, apreciamos que cuando el clima varía, las sequías, las inundaciones, el deshielo de los glaciares, el aumento del nivel del mar y las tormentas se intensifican con graves consecuencias. Por ello es necesario que hagamos una adaptación efectiva al cambio climático y esto pasa por una gestión de los recursos hídricos que permita desarrollar la resiliencia climática. Gracias a esto también estaremos más cerca de cumplir los afamados Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

 

La problemática del cambio climático y el agua

Quizá el derretimiento de los glaciares y el aumento del nivel del mar sean las dos consecuencias más conocidas del calentamiento global, aunque no las únicas. Las previsiones científicas son claras y hablan de que esto provocará que se varíen o modifiquen los recursos hídricos. ¿Qué supondrá esto? Fácil. Los episodios de sequía en regiones áridas se agravarán y el agua potable y su saneamiento serán más complicados en zonas ya de por sí con difícil acceso.

A su vez, la humedad del suelo se incrementará a causa de la modificación de las precipitaciones. Esto afectará al escurrimiento, la evaporación, el vapor atmosférico y la temperatura del agua que conducirá a condiciones y fenómenos más extremos.

Por ejemplo, en términos de evaporación, el aire cálido puede contener más humedad que el frío. Es decir, en un mundo más cálido, el aire absorberá más agua de las masas de agua, así como del suelo y de las plantas. Como es lógico, esto podría afectar de forma negativa al suministro de agua potable y la agricultura. ¿Qué pasa cuando ese aire caliente y húmedo se enfría? Pues que aumentarán las precipitaciones. Tendremos tormentas de nieve y lluvias más intensas.

Un estudio del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia va más allá, porque asegura que ese aire caliente y más húmedo puede poner en peligro nuestras vidas al hacer que determinados lugares sea insoportables para vivir y se bloqueen los efectos refrescantes de nuestro sudor.

 

Evidencias del cambio climático

Por otro lado, son muchos los que tildan al cambio climático de invento. ¿Existe realmente? Los datos científicos son inapelables. Se han dado siete ciclos de avances y retrocesos glaciales, con el abrupto final de la última era de hielo hace alrededor de siete mil años en la historia de la Tierra. Esto marcó el comienzo de la era climática moderna y de la civilización humana.

«Los satélites que orbitan la Tierra y otros avances tecnológicos han permitido a los científicos tener una visión global. Han recolectado muchos tipos de información diferentes sobre nuestro planeta y su clima a escala global. Este conjunto de datos, reunido durante muchos años, revela signos de un clima cambiante», explica la NASA.

Ya a mediados del siglo XIX se demostró que el dióxido de carbono –junto a otros gases– atrapaba el calor. Su capacidad para afectar la transferencia de la energía infrarroja a través de la atmósfera es la base científica de muchos instrumentos que ha puesto en vuelo la NASA. No cabe duda de que el aumento de los niveles de los gases de efecto invernadero debe provocar que, como respuesta, la Tierra se caliente.

«Los núcleos de hielo extraídos de Groenlandia, la Antártida y los glaciares de montañas tropicales muestran que el clima de la Tierra responde a cambios en los niveles de los gases de efecto invernadero. Asimismo, se puede hallar evidencia antigua en anillos de árboles, sedimentos oceánicos, arrecifes de coral y capas de rocas sedimentarias. Esta evidencia del clima antiguo, o paleoclima, revela que el actual calentamiento está ocurriendo aproximadamente diez veces más rápido que la tasa promedio de calentamiento que se dio tras las épocas glaciales. Tras la última Edad de Hielo, el dióxido de carbono producido por la actividad humana está aumentando a una velocidad más de 250 veces mayor que el proveniente de fuentes naturales», concluye la NASA.

Profundizando de forma más concreta en las evidencias, desde la Fundación Aquae hablan de ocho evidencias científicas que demuestran la gravedad de lo que está ocurriendo. Vemos algunas de ellas:

  • Aumento de la temperatura de la Tierra. La tendencia del calentamiento terrestre ha sido el doble en los últimos cincuenta años que en los cien anteriores y de seguir así, se prevé que la temperatura media de la Tierra pueda llegar a aumentar hasta 4 °C en el año 2050.
  • Aumento del nivel del mar y de su temperatura. Según algunos científicos, se espera que el nivel del mar pueda aumentar unos veinte metros de aquí al año 2100, lo que supone un peligro para todas aquellas ciudades que se encuentran situadas en la costa o terrenos por debajo del nivel del mar.
  • Peligro de extinción de especies vegetales y animales. Según los expertos, entre un veinte y un treinta por ciento de las especies animales y vegetales podrían verse en peligro de extinción por un incremento de entre 1,5 y 2,5 °C en la temperatura media global de la tierra.
  • Aumento de la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos. Fuertes olas de calor, inundaciones o sequías son algunos de los fenómenos cada vez más habituales en nuestro planeta. Se estima que en los últimos treinta años, su violencia y frecuencia se ha duplicado.

 

No obstante las malas perspectivas que auguran lo anterior, muchas veces se maneja interesadamente un sesgo pesimista. Los que hemos estudiado geología sabemos que hay tierras emergidas que estuvieron bajo el mar y viceversa, y que el nivel del mar ha tenido oscilaciones de más de 100 m en la historia del planeta. Asimismo también las temperaturas medias han sufrido cambios de decenas de grados. Y todo ello con seres vivos habitando el planeta. Al fin y al cabo también nosotros estamos aquí como especie gracias a los cambios climáticos y los eventos catastróficos que han sucedido en el planeta en el pasado.

En lo que estamos de acuerdo es en reducir la huella ambiental que la actividad humana produce en el planeta. Desde Congeo tenemos claro que para poder pensar en las soluciones que estén a nuestro alcance para mitigar los efectos del cambio climático tenemos que analizar previamente los problemas que este suceso conlleva. Son muchas las acciones que podemos hacer para proteger la naturaleza y frenar la velocidad a la que aumenta la temperatura de la Tierra. Y tú, ¿estás dispuesto a poner tu granito de arena?

Leave A Reply