Captura de carbono: todo lo que necesitas saber

El calentamiento global es una realidad. No lo decimos solo nosotros, lo dicen todos los expertos. Son muchos los retos que se han lanzado para reducir o contener la temperatura de la Tierra, pero todos pasan por acciones reales y contundentes. Estamos a tiempo de evitar una catástrofe, pero hay que movilizarse. La captura de carbono es una de las tecnologías más relevantes en este campo. Te contamos todo lo que necesitas saber sobre ella.

«A menos que se produzcan reducciones inmediatas, rápidas y a gran escala de las emisiones de CO₂ y otros gases de efecto invernadero, limitar el calentamiento a 1.5°C o incluso a 2°C estará fuera de nuestro alcance», declaró el panel de expertos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés) en un comunicado de prensa en septiembre de 2021.

Un año más tarde se sigue trabajando en la búsqueda de soluciones. En este sentido, la captura de carbono se ha situado como una importante solución y ocupó un apartado principal en la pasada COP26 celebrada en Glasglow. ¿Funciona? La teoría nos dice que sí. La práctica genera muchas dudas.

La captura de carbono es el proceso de eso mismo, la captura de carbono. Este carbono se transporta desde donde se captura hasta donde se almacena, en un lugar seguro, a menudo bajo tierra. Es importante diferenciar entre dos sistemas principales. Por un lado, la captura y almacenamiento de carbono (CAC o CCS, por sus siglas en inglés). Y por otro, la captura, utilización y almacenamiento (CCUS por sus siglas en inglés).

 

«Son muchos los retos que se han lanzado para reducir o contener la temperatura de la Tierra, pero todos pasan por acciones reales y contundentes. Estamos a tiempo de evitar una catástrofe, pero hay que movilizarse. La captura de carbono es una de las tecnologías más relevantes en este campo»

 

Captura y almacenamiento de carbono (CAC o CCS)

Son muchos los procesos a gran escala donde puede ser capturado el carbono. Hablamos de, por ejemplo, centrales eléctricas o plantas procesadoras de gas natural. Por norma general, la captura se realiza después de que hayan sido quemados los combustibles fósiles, retirando el dióxido de carbono emitido por tubos de escape o chimeneas industriales.

El objetivo es claro: eliminar el noventa por ciento de las emisiones de carbono. Indudablemente, la huella ambiental del sector energético se vería reducida de forma considerable. Es importante recordar que las emisiones de combustibles fósiles constituyeron el ochenta y nueve por ciento de las emisiones de carbono causadas por el ser humano en 2018, según el IPCC.

La industria del petróleo y el gas respalda este tipo de tecnologías en las que los gobiernos invierten mucho dinero para cumplir con sus objetivos de emisiones. En todo el mundo, varios proyectos han estado almacenando de manera segura dióxido de carbono desde los años 1990. Este proceso de almacenamiento utiliza mecanismos naturales donde se ha almacenado petróleo, gas o CO2 durante millones de años.

 

Captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS)

A diferencia de CAC, CCUS es una cadena de tecnología que captura dióxido de carbono antes de su emisión a la atmósfera y lo usa en diferentes aplicaciones industriales o lo almacena –la cantidad que no se puede usar– de manera segura y profunda, normalmente en tierra o en alta mar.

La utilización de carbono consiste en una serie de tecnologías que usan o convierten el CO2 para producir combustibles, alimentos, químicos, materiales de construcción y otros productos. Algunas tecnologías requieren de un flujo concentrado de CO2, mientras que otras pueden utilizar los gases de escape enriquecidos con CO2.

 

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Inconvenientes de la captura de carbono

Como suele pasar en este tipo de asuntos, las dudas sobre esta tecnología no paran de llegar. El principal problema es que la preparación de las instalaciones para la captura de carbono progresa de forma muy lenta. Veámoslo con datos. La última cifra mundial de emisiones de carbono procedente de los combustibles fósiles (2020) fue de treinta y cuatro mil millones de toneladas.

La capacidad mundial planificada de captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS) ha alcanzado los novecientos cinco millones de toneladas por año (mtpa), con más de cincuenta nuevos proyectos anunciados este trimestre, dice Wood Mackenzie en su informe CCUS Market Update for Q2 2022.

«A pesar del impulso continuo en la cartera de CCUS, se requiere mucho más progreso para cumplir con los objetivos de gases de efecto invernadero para 2050. Actualmente, la cartera de capacidad de CCUS está cerca de alinearse con el camino de 1,5 grados de Wood Mackenzie para 2030, pero deberá multiplicarse por siete para 2050 para alcanzar la capacidad requerida para el cero neto», explica Lucy King, analista sénior de investigación y autora del informe.

«El mayor desafío es la falta de políticas y regulaciones integradas para los proyectos de CCUS. Para la mayoría de los países, la tasa de crecimiento y la demanda de CCUS está superando la capacidad legislativa del gobierno respectivo. A pesar de esto, esperamos que 2022 sea un año fundamental para CCUS, con muchos países formulando estrategias, políticas y regulaciones para respaldar su implementación», dijo King.

Sin embargo, un nuevo informe del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA) no es tan optimista. Dicho estudio estudio analiza las emisiones del ciclo de vida en la modernización propuesta de Enchant Energy de la estación generadora de San Juan en Nuevo México. La estimación es que la tasa de captura de carbono no superaría el setenta y dos por ciento, mientras que normalmente se promete una tasa del noventa y cinco.

La realidad es que son pocos los estudios que han analizado el ciclo de vida completo de las emisiones, pese al considerable aumento del número de proyectos de captura de carbono. El informe de IEEFA desgrana eso y expone las posibles deficiencias de esta tecnología.

«Los hallazgos de este estudio se pueden aplicar razonablemente a otros proyectos de captura de carbono, incluidos los de otras plantas de carbón, de plantas a gas y de proyectos propuestos de hidrógeno azul», cita David Schlissel, director de análisis de planificación de recursos de IEEFA y coautor del informe.

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Imagen superior: Koushik Das – Unsplash

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